24-Abril-2058

March 21, 2006

El diario de Alexander Lem

Desearía haber ido al funeral de Maestre Ayose, aunque a decir verdad el funeral no es un evento que me agrade demasiado, y no sólo por las razones obvias (para asistir a uno alguien debe morir). No soy demasiado social en ese tipo de acontecimientos, cuando murieron mis padres y mi hermana escapé, huí donde nadie pudo encontrarme, y allí luché contra lo que me dolía, durante más tiempo del que me gusta admitir. Lloré, lloré como nunca había llorado y como nunca espero volver a llorar, y cuando no me quedaban más lágrimas, me forcé a seguir llorando para sacarlo todo de mí. Aquellos días conocí lo peor de mí. Desplegué facetas de mi personalidad que nunca quiero volver a encontrarme. Y pensé, sobre todo pensé, en miles de cosas, tonterías la mayoría. Todos mis pensamientos derivaban en lo mismo, la venganza. Respiraba venganza, soñaba con la venganza, me acostaba y levantaba pensando en ella, no existía un poro de mi piel que no anhelara venganza, y aún no sé hoy día, cómo pude retenerme en aquel lugar, físico y mental, que me consumía poco a poco, cómo logré no escapar de allí, y perder mi vida en un loco intento de saciar mi sed de sangre.
De aquellos días poco queda, sólo recuerdos que me hacen temblar en las locuras que pude haber cometido. Sería un mentiroso si dijera que pude borrarlo todo, en absoluto, no pude. En el día de más oscuridad, agarré una piedra afilada, y con ella me grabé en el antebrazo la letra "V". La venganza es una energía tan poderosa, que estoy seguro que algún día podré recurrir a ella, y lograr salir de algún apuro, pero tengo miedo de en qué me puedo convertir si la utilizo.
Espero que Yaiza pueda superarlo de una manera diferente a la mía. No se la recomiendo a nadie. Cada vez que veo la cicatriz de mi antebrazo se me hiela la sangre, y espasmos recorren todo mi cuerpo.
Esta noche la estamos pasando a la intemperie, no es la primera vez que lo hacemos, y en cierto modo me gusta, salvo cuando somos atacados, claro está, pero eso ha ocurrido pocas veces. Llevamos una racha demasiado buena, hace bastante que no nos encontramos con ningún bulto.
Fue el mismísimo Maestre Lagos quien nos despertó esta mañana, con su peculiar “patada en las taquillas”. Definitivamente prefiero despertarme con el sonido de la lluvia. “Misión de reconocimiento” fue gritando entre patada y patada. No tuvimos más de cinco minutos para vestirnos y desayunar (los que pudieron). Con el tiempo hemos ido conociendo los hábitos de Lagos. Día posterior a muertes significa en su idioma: reconocimiento exhaustivo de una zona en la que no deberíamos estar. Y no falla, con los pesados macutos en las espaldas (lo cual simboliza una caminata extremadamente larga o bien una noche fuera de la base) salimos a paso ligero. Busqué a Yaiza con la mirada por todas partes, pero no di con ella, lo cual era lo más lógico, después de todo, jamás la había visto con anterioridad por la base, y como es normal, el día del funeral de su padre tendría muchas cosas que hacer.
Maestre Lagos permitió que parásemos una hora y cuarto después, en un barrizal (no pudo encontrar lugar peor, sinceramente, aquel sitio apestaba a huevos podridos). Como es ya costumbre, él desapareció para echar un vistazo por el terreno, mientras que todos nosotros aprovechamos para descansar. Soria y yo encontramos un tronco que no estaba podrido del todo, y allí nos sentamos. Gordo y David se alejaron para vaciar sus vejigas, supongo, Taggar se tumbó en una piedra grande y plana para recuperar la respiración, y Liendre (el compañero más pesado que he tenido jamás) se quedó de pie, escrutando el entorno.
Nunca he escrito sobre ellos, sobre los que quedan, y este es tan buen momento como cualquier otro. Soria, David, Gordo, Liendre y Taggar. Lo cierto es que tuve bastante suerte de caer en un grupo como éste. Un buen tutor, y unos buenos compañeros. No quiero ni imaginarme en el grupo del Maestre Danzer.
Soria es un buen tipo, supongo que es mi mejor amigo, es el típico payaso que cada grupo tiene. Cuando está presente hay que tener cuidado con lo que dices, de lo contrario hará algún comentario chistoso sobre ello, y acabarán todos riéndose de ti. Creo que soy una de las únicas personas que saben por qué se metió en la FAD, aunque se tomó su tiempo para confiármelo. Soria estaba prometido, uno de esos romances que duran desde la escuela. Ella se llamaba Laura, y eran vecinos, según él mismo, se enamoró de ella mucho antes de que tuviera memoria. No estoy seguro de poder recordarlo exactamente, pero creo que fue así como me dijo: “No recuerdo ni un instante de mi vida en el que no estuviera enamorado de ella, por mucho que intente retroceder, no lo consigo, crecí amándola, y era lo único que sabía hacer bien, hasta que esos hijos de puta me la arrebataron”. Un buen día, Soria y Laura salieron de la colonia, que por aquel entonces era muchísimo más grande. Hicieron un gran trayecto en moto, ni Laura ni él habían visto nunca el mar, y confiaban en poder verlo y regresar sin ningún tipo de contratiempos. La primera noche, se detuvieron en una pequeña casa abandonada que parecía bastante segura, pero que realmente no lo era, mientras dormían los “bultos” entraron y llegaron al dormitorio sin hacer prácticamente ningún ruido. Mataron a Laura, y él salvó la vida de milagro, un grupo en prácticas pasaba la noche cerca y escucharon los disparos del revolver de Soria. Antes de que el grupo llegara, Soria pudo matar a ocho de esos malditos hijos de perra, sólo le quedaban cuatro balas más. Aquel viaje fue el acto más imprudente de su vida, y el más estúpido. Si aquello no hubiera sucedido, se hubieran casado un mes más tarde. Muchas mañanas al despertarme escucho a mi mejor amigo hablar en sueños, llama a Laura. Escucharlo me hace sentir enormemente desdichado, no quiero ni tan siquiera pensar cómo debe sentirse él.
Gordo es un tipo bastante simpático, siempre está con una sonrisa en la cara, sus motivos para alistarse en la FAD son bastante diferentes a los de Soria. Gordo no tenía elección. Su padre es el maestre Harlan, un tipo bastante serio. Se dice que su familia lleva unida al ejército desde hace muchas generaciones. El padre de Gordo apañó su ingreso en el grupo de maestre Lagos, se rumorea que piensa que en este grupo está más seguro que en el suyo propio. No sé si realmente éste es el sitio en el que Gordo quiere estar, no obstante no lo hace nada mal, por lo visto lo lleva en los genes.
David a priori es un tipo bastante serio, sensato e incluso me atrevería a decir que modoso, pero nada más lejos de la realidad, al menos cuando se le conoce de verdad. David viene de una familia de agricultores, según sus propias palabras está en esto porque no hay ninguna otra cosa que realmente se pueda hacer actualmente, “esto es la realidad, esto es lo que hay que hacer, si nos dedicamos a cualquier otra cosa estamos dando de lado al verdadero y único problema”, estoy de acuerdo con él, pero sólo en parte. Tiene una puntería de mil demonios, dispara a un nivel muy superior al del resto.
La historia de Taggar es bastante triste, aunque no muy extensa. Era un bebé cuando los “bultos” atacaron su hogar, durante la lucha todo se prendió fuego, y estuvo a punto de morir calcinado, su padre, con su último aliento de vida logró ponerlo a salvo, aunque no del todo, puesto que tiene todo el cuerpo de cuello hacia abajo lleno de horribles quemaduras. Fue puesto en custodia en el orfanato - escuela de la academia de la FAD. Cuando cumplió los 16 años se le dio la opción de seguir en la academia, y él la acogió. Nunca ha tenido muchos amigos, y por su actitud, diría que le trae sin cuidado. Es poco hablador, no suele empezar conversaciones. Pero por lo que realmente Taggar llama la atención es por su fuerza física, sería capaz de levantar el tronco en el que nos sentamos esta mañana Soria y yo, con nosotros encima.
Por último tenemos a Liendre, a Roberto Liendre, el tipo más pesado que me haya echado jamás a la cara. Es prácticamente imposible cerrarle la boca, no escucharlo durante veinte segundos es un regalo del cielo. En muchas ocasiones el maestre Lagos ha dicho que es un milagro que aún siga con vida, pues su parloteo se escucha a kilómetros de distancia. Preguntarle por qué se encuentra en la FAD equivale a un suicidio, podría estar dándote razones durante días, y jamás terminar. Se le ha llegado a escuchar que su ingreso en la FAD viene motivado por: un tío fallecido suyo, aportar ayuda a la comunidad, buscar un lugar seguro para los hijos de nuestros hijos, volver al mirar al cielo con esperanza, y un largo etcétera. No es mal muchacho, en absoluto, sólo que equivocó la profesión, debería haber pululado por la rama de la política.
Éstos son los que quedan, pero compartieron el lecho con nosotros muchos otros, algunos a los que no llegué casi a conocer, y otros a los que sí, quizás otro día escriba algo sobre ellos.
Después de dejar nuestra improvisada base, en el lugar de la quintaesencia del barro, anduvimos durante varias hora más, no podría precisar cuántas, el dolor que me produce el acarrear el equipo reglamentario me hace olvidarlo todo, y sólo puedo pensar en insultos y en sacar fuerzas de la nada. Afortunadamente no hubo incidentes. Llegamos a una especie de pueblo abandonado hace mucho. Siempre me han resultado especialmente tétricas las calles de las ciudades abandonadas, y me consta que no soy el único que piensa así, la cara de Liendre era un poema al andar por aquellos callejones, cuando siente miedo es el único momento en el que permanece callado, lo cual es de agradecer, si no fuera porque yo también lo siento. No sabría especificar qué es lo que prefiero, si sentir miedo, o que se calle. Cuando Maestre Lagos encontró un lugar adecuado nos situamos para pasar la noche. Y aquí estamos, la primera y la última guardia siempre la hace Maestre Lagos, nunca duerme, quizás lo prefiera así, quizás le atormente algo. Me gustaría conocer también su historia, me gustaría ir hacía él y entablar una conversación, pero me mandaría de vuelta al nicho a las primeras de cambio. Sin darme cuenta se han quedado todos dormidos menos yo, ¿qué pensará Maestre Lagos al verme escribiendo hasta tan tarde?, espero que no piense que soy una especie de empollón o algo así.
Mañana será otro día.

Comentarios, ¿no os da algo por el cuerpo?, escribid algo! »

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Ni un triste comentario.

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